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09/02
HUBO UN MALENTENDIDO
La disputa por un sillón en la Legislatura
Los legisladores Leandro Santoro (Unidad Ciudadana) y Sol Méndez (Confianza Pública) tuvieron un gracioso cruce por un sillón que ambos iban a colocar en sus despachos.
La disputa por un sillón en la Legislatura

La breve disputa por un sillón Chesterfield de tres cuerpos en la Legislatura porteña tuvo final feliz. Es que el legislador kirchnerista Leandro Santoro y la oficialista María Sol Méndez aclararon, en tono cordial y entre risas, que hubo un malentendido.

Según trascendió, Santoro llamó a Méndez y le contó a su colega cómo se desarrollaron los hechos.

Como en cada recambio legislativo, los nuevos legisladores suelen ser asignados a aquellos despachos más desfavorecidos, que necesitan reparaciones o que carecen del mobiliario necesario. Fue lo que le sucedió al ex radical, cuya oficina no estaba del todo equipada.

Al hablar con los encargados del patrimonio del Palacio Legislativo, los hombres le explicaron que si tenía algún mueble que descartar, que lo sacara al pasillo, algo que Santoro hizo con una silla destartalada que no cumplía con su función.

Mientras arreglaban el despacho 111, que ocupó Graciela Ocaña hasta diciembre y que ahora le pertenece a su delfín, María Sol Méndez, los empleados de mantenimiento sacaron el sillón (todo sucio, por los trabajos que estaban haciendo) al pasillo. Un colaborador de Santoro vio esta situación y pensó que lo estaban descartando.

La situación fue rápidamente aclarada, y el sillón retornó a su lugar original. En el entorno de Santoro le escucharon decir al legislador, con una mezcla de humor y resignación: "Vivo en un monoambiente, apenas tengo un sofácama que es el que usan mis hijas, ¡y tengo que fumarme un quilombo por un sillón que pensé que lo estaban dando de baja! La verdad, pensé que le habían comprado uno mejor…"

"Cuando no hay mala leche, las cosas se aclaran rápido", expresó Santoro.

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