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11/07
CRISIS SOCIAL
Más hambre en la Ciudad más rica
Con la llegada de cada invierno, comienza el alerta por el destino de las personas en situación de calle. Pese a las medidas implementadas por el Gobierno de la Ciudad, ya hubo que lamentar un fallecimiento en Constitución. La otra cara de la moneda es el aumento de niños en comedores infantiles en los barrios más postergados.
Más hambre en la Ciudad más rica
Con la llegada del invierno, se in-crementan las dolorosas posta-les que muestran en la Ciudad a cientos de personas en situación de calle. Es oprobioso que, en una metrópolis que tiene un presupuesto asignado de 222.383 millones de pesos para casi 3 millones de habitantes, haya personas que en épocas invernales mueran de hipotermia.

   El contexto de crisis económica agrava el panorama de los des-protegidos. Un dato conclu-yente es el aumento de niños que acuden a comedores infantiles, sobre todo en los barrios más postergados del distrito.

   Qué dialogó con Feina Gómez, referente del movimiento Barrios de Pie, quien contó cómo golpea en las villas la delicada situación socioeconómica. Durante abril, la organización realizó un relevamiento que efectúa cada seis meses en doce asentamientos porteños. 

   Gómez, que vive en la Villa 21.24, indicó que “la cantidad de nenes que están asistiendo a comedores y merenderos, en algunos lugares, se ha duplicado”. Y agregó sobre el registro que “los núme-ros son alarmantes, pasamos de 700 en el primer relevamiento a 1.000 en el se-gundo, y ahora son más de 2.000 los niños que asisten a comedores en Capital Federal”.

   La muestra contempla desde niños de 0 años hasta jóvenes de 19, y abarcó diferentes categorías etarias: desde los lactantes hasta los adolescentes. “Tenemos nenes malnutridos en la primera y segunda infancia. Los chicos en edad escolar, los que tienen de 6 a 12 años, son los más complicados”, plantearon desde la organización social.

   Sobre el impacto de la crisis en los últimos meses, Feina sostuvo que “vemos que los merenderos no abastecen. Estaban funcionando una o dos veces por semana, y ahora tienen que abrirlos más días, incluso los sábados”. Y agregó que “se empezaron a dar en dos turnos, en algunos barrios daban la merienda solo a las cinco, y ahora están poniendo otro punto en la mañana”, apuntó la referente de Barrios de Pie.

   La abuela de Diamela Lugones dirige hace 19 años el comedor infantil Sinaí, en la Villa 31. La joven comentó que hay una lista de espera muy grande. “A mi abuela le dan raciones para 80 chicos, pero hoy se están atendiendo más de 100 niños en el comedor. Le dan menos cantidad o, muchas veces, la mercadería que le traen es repetida. Pretenden que a los chicos les den arroz o polenta toda la semana”, sostuvo Diamela. 

   En Sinaí contaron que van muchas familias para poder inscribirse en el comedor, por lo cual la responsable del lugar solicita más alimentos al Gobierno, pero siguen sin recibir una respuesta. Lo único que le dicen desde el GCBA es que “una persona va a pasar”. Si bien la realidad fue siempre dura en los barrios más hu-mildes de la Ciudad, desde el comedor de Retiro dijeron “que, a partir del 2017, la situación fue empeorando. Pero el pedido para que coman más chicos se agudizó ahora”, dijo Lugones. Y añadió que su abuela le pide al personal del Gobierno que le agranden el cupo de personas, aunque la respuesta que le dan es siempre negativa.  

   El agravamiento de la crisis no solamente golpea a los niños en la Villa 31. Desde Sinaí dijeron que “el comedor siempre fue infantil, no podían venir adultos, pero hoy en día se les está dando de comer a las madres. Si los chicos vienen con el papá, también se les da de comer”.

   Qué tomó contacto con el Ministerio de Desarrollo Humano porteño para consultar sobre el rol del Estado con los comedores. Desde la cartera conducida por Guadalupe Tagliaferri, dijeron: “Fortalecemos el impacto de los grupos comunitarios a través de asistencia alimentaria, técnica, administrativa y financiera. Estamos en permanente contacto con estos grupos a fin de poder atender cada necesidad puntual”.

   Con respecto a la problemática de los homeless (personas sin hogar) en la ciudad de Buenos Aires, durante el mes de abril de 2018, se llevó adelante el último relevamiento de personas en situación de calle. El mismo fue realizado por profesionales de la Dirección General de Estadística y Censo de CABA. 

   Según informaron desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, “se realizaron 80 circuitos con móviles integrados por personal de Estadística y Censo, acompañados por miembros de la Defenso-ría del Pueblo y la Asesoría General Tutelar”. El relevamiento arrojó que hay 1.091 personas en situación de calle. En 2017, el número fue de 1.066.
   Cada año, distintas ONG colaboran en la tarea de brin-darles ayuda y acompañamiento a las personas en situación de calle. Proyecto 7, Abrigar Derechos son algunos ejem-plos, pero, sin dudas, Red Solidaria, la ONG que lidera Juan Carr, es una de las que siempre están para ayudar a los que más lo necesitan.

   En diálogo con Qué, Martín Giovio (Red Solidaria) relató que, “cuando co-mienza el otoño, comenzamos la campa-ña ‘Frío Cero’. De lunes a viernes, distintos grupos compartimos la mesa con personas en situación de calle”. Giovio comentó que “los viernes por la noche, en Plaza de Mayo, armamos y compartimos una 'mesa digna'. Para nosotros es una noche para encontrarnos, para compartir, para decirle a la gente que no está sola”.
   “Las últimas cifras oficiales de Ciudad dicen que han aumentado las personas en situación de calle. El último número es del año pasado y es de 1.100”, indicaron desde Red Solidaria.

   “Queremos que haya cero personas en situación de calle”, sostuvo Giovio. Y agregó: “Para nosotros, si hay una persona en situación de calle, fallamos todos como comunidad. No falla solo el Estado, o un grupo de personas, o el sistema, sino que fallamos todos. Por eso el compromiso que asumimos día a día, durante todo el otoño y el invierno: que nadie se nos muera de frío, por hipotermia”, finalizó el voluntario de la ONG.
 
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