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07/11
AUDITORIA GENERAL DE LA CIUDAD
El pacto Larreta-PJ
El jefe de Gobierno porteño consiguió que el sector tradicional del Partido Justicialista en el organismo, y que responde al titular de UPCN, vote junto con el PRO la planificación para el 2019, y así evitar sobresaltos en pleno año electoral. Lo que no se va a auditar
El pacto Larreta-PJ
“La Auditoría General de la Ciudad no logra cumplir el mismo resultado sobre la gestión de Mauricio Macri que consigue la AGN con la de Cristina Fernández de Kirchner”. Con esas palabras, el periodista Eduardo Anguita le metió el dedo en la llaga al kirchnerismo porteño y, sobre todo, a sus representantes en la Auditoría. Lo que sucedió después es historia conocida: el auditor Eduardo Epstein avanzó sobre las contrataciones que se le pagaron al periodista y entonces candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Fernando Niembro.

Desde allí, el PRO recogió el guante y comenzó a tejer redes de negociaciones para que los informes, o los accesos que tienen cada uno de los miembros del cuerpo colegiado, sean menores, y garanticen, en algunos casos, la falta de control. La base central del esquema era tener a los miembros necesarios para que haya cuatro votos para el oficialismo y tres para la oposición, de un total de siete auditores. Pero hasta mediados de 2017, esa ecuación no funcionó. “Siempre estuvimos en desventaja, pero eso se cambió, principalmente a partir de este año”, confesó uno de los miembros del PRO del organismo colegiado.

Desde principios del 2017 hasta la fecha, quien supo tener la llave del desempate en tres votos por lado que había fue el miembro de la Coalición Cívica (CC), Facundo del Gaiso. Pero el armado de Vamos Juntos y las presiones del oficialismo hicieron que, de a po-co, Del Gaiso procurara inclinar la balanza a los ok para alivianar al oficialismo de los temas más escabrosos.

Sin embargo, la contención empezó a fallar cuando él mismo notó que las potestades de los auditores comenzaban a recortarse. No solo en cuestiones de acceso a la información, sino además en cuanto al presupuesto para el organismo. 

Otra vez con cuatro votos en su contra, como había sucedido durante casi toda la gestión de Macri y gran parte de la suya, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, inició negociaciones sobre el filo de una serie de votaciones por la planificación del 2019, donde la obra del Paseo del Bajo, el último año de la concesión de la red de subterráneos, la finali-zación de la obra de los Juegos Olímpi-cos y el tramo fuerte del equipamiento de la Policía de la Ciudad estaban entre las perlitas que podrían llegar a traerle dolores de cabeza de cara al año electoral.

Es por eso que procuró gestar un viejo pacto con el peronismo de la vieja guardia, representado por el auditor Hugo Vásquez, quien responde al titular del gremio de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez, con el que consiguió el cuarto voto, detrás de los tres que tiene el PRO (Jorge Garayalde, Raquel Herrero y Vicente Rodríguez).

El quiebre se dio durante la votación para auditar la obra del Paseo del Bajo, proyecto bandera de la presidenta de la Auditoría, Cecilia Segura Rattagan (FpV), Mariela Coletta (Evolución) y el mencionado Del Gaiso. La situación fue tal que, por primera vez en la historia, avanza con fuerza la idea de ir a la Justicia penal por la obstrucción a la intención de auditar.

En los días previos, Vásquez había jurado y perjurado que tenía pensado acompa-ñar toda la planificación para el año que viene, incluidas las cuestiones que el jefe de Gobierno no quería que se revisaran. No obstante, sobre la hora cambió su voto y acompañó al oficialismo. De esta for-ma, por ejemplo, quedó fuera de la mira de la Auditoría todo lo relacionado con la obra del Paseo del Bajo y los problemas con Corsán-Corviam (ver aparte).

“Es la primera vez, de cuatro veces que me tocó discutirla, que voté en contra de la planificación de la Auditoría. Hubo proyectos grandes que no fueron contemplados, como Paseo del Bajo -la obra más importante en los últimos 50 años-, subte o la tan publicitada Secundaria del Futuro”, dijo Coletta en diálogo con Qué

La situación de blindaje fue tal que Segura, que no suele ir a la Legislatura a defender el presupuesto del organismo, esbozó muy duras críticas por la situación actual, y de-nunció que hay una intención de ajustar a los entes encargados del control. “El peso de la AGCBA como porcentaje del gasto total es cada vez menor. A partir de la gestión de Rodrí-guez Larreta, este cae de manera sistemática. Es decir que, mientras el Gobierno de la Ciudad tiene cada vez más recursos asignados a más políticas públicas, como ha de ser el traspaso de las competencias judiciales o de la Policía, el organismo de control con mandato constitucional, cada vez tiene menos recursos. En 2015, el presupuesto del organismo representaba el 0,42% del gasto total de la Ciudad; en el presupuesto de 2019, esta cifra cae al 0,31%”, relató Segura a este medio.

El proceso de maquillaje
“La cuestión no está tanto en evitar que se audite tal o cual tema, sino en procurar bajarles el tono a los informes. Por ejemplo: si hay un tema que es muy picante y desde la oposición miran para el lado incorrecto, es su problema; se cierra rápido y se pasa a otra cosa. Ahora, si la mirada la tienen bien puesta, hay algunos artilugios que se pueden usar para que sea todo más leve”, explicó una fuente al tanto de la operatoria. Además de un pacto por los votos, también se intenta maquillar.

Esto se vio en el caso del informe sobre la ex Secretaría de Comunicación Social, encargada de distribuir la pauta, y que se auditó por primera vez en ocho años como consecuencia del caso Niembro en 2015 y las órdenes de publicidad cursadas a medios del interior sin que se comprobaran las publicaciones. Ante el pedido de Segura y de Coletta de enviar mails a todos los medios para preguntarles si habían recibido o no dicha pauta, hubo una negativa que se aprobó hasta en el directorio. “Así licuaron todo el informe”, confirmó uno de los empleados de carrera del organismo. 

Larreta consiguió lo que Macri no pudo: evitar que la Audito-ría le genere dolores de cabezas, como sucedió en la campaña de 2015, cuando el organismo fue el encargado de relevar las principales irregularidades de la gestión de la Ciudad, entre ellas, los sobreprecios en el Metrobús, la compra irregular de vagones para la red de subterráneos y hasta el estado crí-tico del SAME. Todo, con el aval del peronismo tradicional, que ahora se sumó a las filas del larretismo para bloquear investigaciones molestas.

LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION #213 DE REVISTA QUE O #805 DE LA TECLA
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